Al presenciar las constantes aventuras y discusiones de su hermano con su cuñada, el hermano mayor se marchó. Inesperadamente, comenzó una vida inesperada con Sora, de quien estaba enamorado. Probaron sus platos caseros, se bañaron juntos... El encanto de Sora le resultaba irresistible. La ayudó a tener una erección con la mano, le practicó sexo oral hasta que eyaculó y, ante la incertidumbre del futuro, querían tener hijos, así que intercambiaban con entusiasmo actos eyaculatorios obscenos.