Rei, quien vivía una feliz vida matrimonial, fue incriminada por Chisato, regentador de un bar de fiestas, y su hija, Aoi, y violada por los clientes habituales del local. Avergonzada de su profanación, Rei no pudo pedir ayuda a su marido y solo pudo sucumbir a las amenazas de los hombres lascivos, viviendo una vida de tormento diario. Entonces, un día, Chisato y su pandilla planearon una fiesta lasciva aún más horrible e infernal...