Al reencontrarme con mi exnovia, ahora actriz audiovisual, en Kioto, me encantó verla, una mujer sofisticada, que aún conservaba rastros de su antiguo yo. Pasamos tres días juntos, teniendo relaciones sexuales apasionadas en un hotel del amor que solíamos frecuentar: saliendo, comiendo, bebiendo, haciendo el amor, durmiendo y riéndonos juntos. Disfrutamos de los recuerdos agridulces de nuestra vida adulta, llenos de nostalgia y alegría. ¡Este es un registro de cada momento de esos tres días!