Un día, Tanaka se vio obligado a beber con su jefa, Akiko Sawamura, a quien consideraban una "mujer mayor soltera". Al principio, Tanaka se mostró reacio, pero a medida que bebían, la inesperada consideración y ternura de Akiko cobraron protagonismo. En la segunda y tercera copa, el ambiente se volvió cada vez más ambiguo... Perdieron el último autobús, y en el taxi, Akiko dijo: "¿Descansamos un rato?". Aunque Tanaka sabía que la situación era mala, no había visto a su amante últimamente y su deseo sexual había ido en aumento. Se dejó dominar por el deseo, besando a Akiko con avidez y empujándola hacia abajo...