Nos mudamos por trabajo. Me preocupaba si mi único hijo, Yuta, se adaptaría a la nueva escuela. Efectivamente, sus amigos lo acosaban... Lo presencié y lo denuncié a la escuela. Suspendieron a los acosadores, lo cual me alivió... pero sus amigos le guardaban rencor y empezaron a atacarme a mí. Seguí sufriendo acoso...
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