Una ama de casa, que suele llevar una vida feliz e idílica, acudió a nosotros para recibir "entrenamiento". La atamos, la estrangulamos, la abofeteamos, la obligamos a practicarle sexo oral y la follamos con fuerza hasta que su útero colapsó por completo. La retamos con todo tipo de técnicas sadomasoquistas en una relajante posada de aguas termales hasta que cayó en la depravación.