Tras la ceremonia de inducción, las nuevas empleadas participaron en una sesión de capacitación para nuevos empleados y se les asignaron puestos. Sin embargo, lo que les esperaba era una serie de acosos sexuales mucho más brutales de lo que imaginaban. Las convirtieron en un campo de pruebas para nuevos productos para adultos, las obligaron a usar trajes de baño que dejaban al descubierto sus pechos, a ser penetradas en el pene e incluso a practicarles sexo oral a sus compañeros. ¡Por favor, ni hablen de dimisión!