La "educación sexual práctica", que surgió como parte de las medidas para abordar la disminución de la natalidad, implica que los docentes utilicen su propio cuerpo para impartir educación sexual "directamente". Una maestra casada, con esposo y dos hijos, decide dar clases a sus alumnos, sintiéndose avergonzada y culpable por su familia. Otro caso es el de un docente cuyos deseos sexuales descontrolados lo llevan a impartir instrucción directa de un alumno a una maestra que regresa al trabajo después de dar a luz.