Una mujer casada, aparentemente inocente, con tres años de matrimonio, hace su aparición. Sin saber que la filmación implica abandonarla en casa de un hombre pervertido, y que solo está allí por dinero, es sometida a una penetración brutal e implacable en su delicada vagina con verduras y botellas de cerveza, lo que la hace gritar de dolor y desbordar fluidos vaginales.