Preocupada porque su hija había empezado a vivir con su novio, Chisato apareció de repente, pero ninguno de los dos intentó ocultar su relación, lo que aceleró el corazón de Chisato. Esa noche, oír débiles gemidos provenientes de la habitación de al lado agravó los dolores corporales de Chisato. Aunque sabía que no debía, el roce de la ropa solo intensificó su lujuria. Finalmente, llegando al límite, Chisato, en un breve instante entre el sueño de ambos, se sentó a horcajadas sobre el novio de su hija y tuvo sexo con él mientras dormían juntos...