Mi amiga de la infancia, que reapareció de repente, también fue mi primer amor. Al verla dormir profundamente, agotada, no pude resistir la tentación de la lujuria. Ella percibió mis sentimientos y me consoló. Desde ese día, comenzamos una extraña convivencia, pero luego dijo que quería ser mi mascota. Para satisfacer su fetiche, le puse un collar y luego nos entregamos a actos perversos... Cinco hermosas mujeres que no se conformaban con el masoquismo hacen su aparición. ¡Disfruten de esta obra!