Fui de viaje de graduación con tres amigos, un chico y una chica. Decidí confesarle mis sentimientos a Riho, a quien siempre he apreciado, y mis amigos deberían apoyarme... Pero me faltó el coraje y solo pude agonizar. De otra habitación llegaban sonidos y ruidos dulces. Allí... Riho estaba allí, haciendo una incursión nocturna. "Me gustó primero, ¿cómo podría...". ¡Ojalá se lo hubiera confesado entonces! El arrepentimiento y el odio me invadieron, pero mis amigos y Riho se daban placer apasionadamente. Aun sabiendo que los descubrirían, cuando nuestras miradas se cruzaron, ella fingió no verme, haciendo el amor intensamente y jadeando con dificultad. Que me gustara fue un error.