Le encanta ver a un hombre conteniendo la eyaculación y ver su pene acercándose al orgasmo. La Sra. Imai, con la excusa de guiarla, somete a sus estudiantes con dificultades a un programa de tortura de un mes de duración enfocado en controlar su eyaculación. Le frota el pene mientras le susurra al oído; su expresión de dolor solo aumenta su excitación...