Yohei, de visita en casa de su novia, no pudo resistirse a la belleza y voluptuosa figura de su madrastra. Esa noche, gracias a su hospitalidad, pudo quedarse a pasar la noche. Mientras usaba el baño, su madrastra le lavó las ingles, lo que le provocó una erección en el ambiente cosquilloso. Luego, incapaz de dormir, salió de su habitación, donde el suave cuerpo de su madrastra, durmiendo plácidamente en el dormitorio, apareció ante sus ojos. Lleno de emoción, el joven Yohei extendió la mano para tocar la postura dormida de su madrastra...