Llevamos varios años casados y aún no hemos podido concebir. Consulté con mi marido sobre un tratamiento de infertilidad, pero siempre se negaba, alegando el trabajo como excusa... Sin embargo, como deseaba desesperadamente un hijo, decidí intentar tener el mío a través de una página web de donación de esperma que me recomendó una amiga. Aunque me entregué a un desconocido con el pretexto de "el futuro de una familia feliz", cuando un hombre me abrazó por primera vez en tanto tiempo y le vertió mi semen, mi razón se desmoronó poco a poco...
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