Mi tía, Yuka, se queda en mi habitación por trabajo. Parece que es un viaje de negocios de una semana, pero al parecer la empresa olvidó pagar la cuenta del hotel. Yuka es guapa y tiene una figura estupenda, pero tiene una personalidad fuerte, y a menudo discutimos por cosas... Esta Yuka no parece tratarme como a un hombre; me muestra sin miramientos sus sensuales nalgas y medias, ¡lo que me incomoda mucho! Incapaz de controlar mis deseos, ¡involuntariamente le agarro las nalgas...!