Mi jefe, un tipo raro y reservado, nos conoció a mi novio y a mí en el trabajo, pero no parece que le caigamos bien y siempre encuentra oportunidades para fastidiarnos. Lo odio por completo… Caí en su despreciable trampa, experimentando vergüenza y orgasmos múltiples gracias a sus pervertidas fantasías sexuales y penetración clandestina. Para proteger a mi novio, le permití humillantemente eyacular dentro de una empleada que había perdido el control de la vejiga… Pero este jefe, a quien desprecio, tiene un pene que me parece incluso mejor que el de mi novio…