Me hospitalizaron con una mano rota... ¡y no podía masturbarme! Por mucho que lo intentara, no podía... Una enfermera que vio mi pene se compadeció de mí y me ayudó con cuidado con el ano, ¡y luego se excitó! Me lamió la vulva, me montó y me folló duro a cuatro patas hasta que llegué al clímax.