Sin informar a la señorita Minami, la Reina Anal, le administré un afrodisíaco. Su ano sudaba profusamente y temblaba violentamente. La señorita Minami sintió una nueva incomodidad. Estaba atada con cadenas y con los ojos vendados. Actores masculinos la rodeaban, inyectándole enemas en el ano, acercándola al clímax. Parecía disfrutarlo. Luego, se regaló sexo oral en la garganta y la vagina, practicando sexo a tres bandas. Finalmente, quedó completamente dominada por el clímax definitivo, completamente arruinada.