Tras un mes de abstinencia, Kento Hoshino y Tsuki Wakamiya, aparentemente impulsados por una lujuria desenfrenada, comenzaron a explorar sus cuerpos con deseo. Con total libertad, nunca se cansaban y se volvían locos juntos… Kento sucumbió al placer, y por muchas veces que eyaculara, su pene siempre quedaba cubierto de sangre.