Popular en mi época de estudiante, me convertí en un soltero impopular después de que mis amigos se casaran y me abandonaran uno tras otro tras incorporarme al mercado laboral. Un día, una mujer desconocida se me acercó en la calle. Era Rio, mi amiga de la infancia, quien me confesó sus sentimientos hacía diez años. Había pasado de ser una chica sencilla y de pecho plano a una hermosa, tetona y sexy mujer casada. Esa noche, Rio, una masoquista que se había escapado de casa, vino a mi casa porque no tenía adónde ir…