Ese día, completé con éxito un gran proyecto y quedé encantada con la hospitalidad del cliente. Perdí la noción del tiempo, me emborraché y, para cuando llegué a la estación más cercana, ya era de noche… Mi marido estaba en cama resfriado y lo obligué a recogerme. Después de tomar su medicación, estaba aturdido y tuvo un accidente de coche. Todo fue culpa mía; ojalá hubiera tomado un taxi a casa…