Para Ozawa, cuyas emociones se habían enfriado, el tiempo que pasaba con sus alumnos era su ancla emocional. Sin embargo, el año en que estaba a punto de jubilarse, una estudiante lo atormentaba... Azusa. A pesar de ser una excelente estudiante y presidenta del consejo estudiantil, Azusa tenía dificultades en las clases de Ozawa. Ozawa estaba preocupado y organizó una tutoría, pero Azusa simplemente lo observaba con una sonrisa. Justo cuando estaba a punto de darle un consejo, recibió un beso repentino. A partir de ese día, la distancia entre Ozawa y Azusa se acortó cada vez más...