Mi hijo, preparándose para sus importantes exámenes, asistía a sesiones de estudio diarias con sus amigos. Al verlo tan diligente, yo, como su madre, me alegré naturalmente... Poco después, recibió una recomendación para la admisión a la universidad. Sin embargo, sus amigos, ahora resentidos con su hijo, que ya no necesitaba presentarse a los exámenes, volcaron su ira contra mí. Estos amigos, enloquecidos, irrumpieron en mi casa sin invitación, negándose a dejarme ir a pesar de mis reiteradas disculpas. Desde ese día, fui sometida a un ciclo implacable de violaciones en grupo...