Hay un salón de spa en algún lugar de Tokio. Es frecuentado por monitores de belleza que reclutan chicas que buscan tratamiento para pies hinchados o para levantar glúteos. El salón añade afrodisíacos a sus bebidas y, bajo la apariencia de medidas correctivas, les hace usar medias durante los tratamientos. A medida que el afrodisíaco hace efecto, sus zonas sensibles se cubren con aceites resbaladizos y medias, y se les masajea repetidamente. Las chicas comienzan a jadear y babear…