Mei-yi vivía una cómoda vida matrimonial con su gentil y amable esposo. Sin embargo, había algo que la incomodaba: vivir con su vulgar y poco romántico suegro. Para Mei-yi, quien sufría acoso sexual a diario, la vida con su suegro se había vuelto insoportable. Un día, su suegro la encontró dormida mientras su esposo no estaba. Aprovechando la ausencia de su hijo, le bajó la ropa interior a escondidas, lamiendo con avidez sus genitales, que olían a una mezcla de su cuerpo y sudor, y luego la violó sin piedad con su pene. Desde entonces, el joven cuerpo de Mei-yi fue profanado continuamente por su suegro, quien esperaba la oportunidad para atacarla...